martes, septiembre 18

cae la noche en la oficina


Una noche más así es como queda mi mesa de trabajo, después del ritmo frenético del día, lleno de multitud de llamadas, de correos electrónicos cruzados, de idas y venidas a la fotocopiadora, charlas con unos y otros compañeros del departamento, consultas , presupuestos, planos, archivos PDFs y un sin fin de cosas que el momentaneo aturdimiento al que llego a estas horas no me permiten enumeraros ahora. Acabo cansado, bastante cansado, pero contento, contento por poder hacer un tipo de ingeniería que siempre quise, muy polivalente y multidisplinar, haciendo de lo que más me gusta, aunque siendo consciente de todo lo que me queda por hacer y aprender, pero contento, por ver por un lado que nuestro trabajo es bueno y lo que es más importante todavía, que nos preocupamos constantemente por mejorarlo y completarlo, contento por ver que mis compañeros se lo curran mucho para entre todos aportar esos granitos profesionales y personales tan importantes en una empresa como la nuestra. Miro a las mesas de mis compis y veo todavía humeante el trabajo hecho cada día, realmente el rendimiento no está nada mal y se hace mucho creedme, en un día se hace mucho.
Resulta muy gratificante estar colaborando con nuestro trabajo a la reducción de la contaminación y aunque sea una lucha de David contra Goliat, teniendo muchas veces la sensación que inicias una partida a priori perdida, merece la pena jugarla.
Este tipo de cosas son las que de repente, volviendo o viniendo al curro, hacen que de repente se me ocurra algo, llevado por la ilusión y por las ganas de mejorar algo, me mola tener esa sensación dentro de mi y ver que me mueve, me hace sentir bien realmente.

Bueno, os dejo, voy a ver si ordeno este panorama y mañana a empezar de nuevo, con más ganas.

Siento que realmente he estudiado lo que con el paso del tiempo me he dado cuenta que quería hacer de "mayor"


No hay comentarios: