Una noche más así es como queda mi mesa de trabajo, después del ritmo frenético del día, lleno de multitud de llamadas, de correos electrónicos cruzados, de idas y venidas a la fotocopiadora, charlas con unos y otros compañeros del departamento, consultas , presupuestos, planos, archivos PDFs y un sin fin de cosas que el momentaneo aturdimiento al que llego a estas horas no me permiten enumeraros ahora. Acabo cansado, bastante cansado, pero contento, contento por poder hacer un tipo de ingeniería que siempre quise, muy polivalente y multidisplinar, haciendo de lo que más me gusta, aunque siendo consciente de todo lo que me queda por hacer y aprender, pero contento, por ver por un lado que nuestro trabajo es bueno y lo que es más importante todavía, que nos preocupamos constantemente por mejorarlo y completarlo, contento por ver que mis compañeros se lo curran mucho para entre todos aportar esos granitos profesionales y personales tan importantes en una empresa como la nuestra. Miro a las mesas de mis compis y veo todavía humeante el trabajo hecho cada día, realmente el rendimiento no está nada mal y se hace mucho creedme, en un día se hace mucho.
Resulta muy gratificante estar colaborando con nuestro trabajo a la reducción de la contaminación y aunque sea una lucha de David contra Goliat, teniendo muchas veces la sensación que inicias una partida a priori perdida, merece la pena jugarla.
Este tipo de cosas son las que de repente, volviendo o viniendo al curro, hacen que de repente se me ocurra algo, llevado por la ilusión y por las ganas de mejorar algo, me mola tener esa sensación dentro de mi y ver que me mueve, me hace sentir bien realmente.
Bueno, os dejo, voy a ver si ordeno este panorama y mañana a empezar de nuevo, con más ganas.
Siento que realmente he estudiado lo que con el paso del tiempo me he dado cuenta que quería hacer de "mayor"
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