
Cuando eres pequeño siempre hay alguien alrededor tuyo, que te cuenta historias, cuentos, vivencias fantásticas...que te hacen volar la imaginación, que te acabas creyendo llevado por la inocencia de un niño y no paras de querer continuar cuando te duermes y sueñas. Historias de cofres enterrados, de piratas, de monedas de oro y piedras preciosas...
Hace unos días subí a mi pueblo y me encontré con él sentado en la terraza del bar, con Pepito Gascó, uno de los pocos familiares que me quedaban de Barcelona, él era una de esas personas a la que le encantaban los niños, cada verano venía a veranear y junto con las chocolatinas en forma de paragüas que siempre nos traía, no podían faltar esas tardes en que reunía a algunos amiguetes mios y nos encandilaba contándonos algo, simplemente mirando a la montaña, sentados en un banco de la placeta...nos dejaba a todos boquiabiertos y nos daba cuerda como si de muñequitos se tratara...
En fin, esta tarde en su despedida, será una tarde triste y entrañable, en la que la magia que tenían sus historias nos volverá a la mente de muchos de aquellos niños...
estoy seguro que otros cogerán la llave de los sueños de los niños...
Os tengo que confesar que yo aún creo que en las montañas que rodean Fanzara se encuentra escondido un gran tesoro y quien sabe, quiza algún niño un verano jugando lo encuentre.
1 comentario:
...like the cowboys in the moooovies...!!!
Publicar un comentario